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La Vieja Europa: su pecado original.

Hoy voy a escribir sobre un caribeño que murió, mejor dicho fue asesinado, hace más de 525 años; nadie sabe cuál fue su nombre, que edad tenía, ni tampoco en qué lugar nació; mucho menos si era pescador, alfarero o …. Sí se sabe, en cambio, la localidad en que a miles de kilómetros de distancia fue sepultado, aunque lejos de un cementerio o iglesia, pues no resultaba merecedor de que su alma infiel se mezclase con las de los devotos que, con miles de sacrificios o no, pagaron a los sacerdotes de la época para el perdón de sus pecados y por la vida eterna.

Muchos se preguntarán a santo (por seguir hablando de divinidades) de qué voy a hablar de un desconocido si tantos y muy importantes hechos han acontecido en Latinoamérica y el Caribe durante las últimas semanas.

¿Será que para este escribidor resulta más importante el fallecimiento de un desconocido, hace más de 500 años, que el asesinato en Colombia de un niño de tan sólo siete meses, que pagó con su vida el que su padre hubiese militado en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP)? Por cierto, ya van por 128 los asesinatos cometidos contra excambatientes de esa agrupación desde que firmó los acuerdos de paz con un gobierno que nunca ha cumplido con acuerdos de ese género, pues con guerra y  narcotráfico se enriquece la oligarquía y su burocracia, enquistadas en el Estado. Pero no es esa la única muerte ni tampoco la única cifra que causa horror, el pasado año 2018, se contabilizaron 648 asesinatos de líderes y defensores de derechos humanos, lo que pone de manifiesto la crisis humanitaria que vive ese país. [...]  Ver +

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Venezuela: Lo positivo, lo negativo y el mayor peligro.

Me propongo ser breve.

Ya había redactado el editorial de este boletín cuando estalló el último fracasado intento de golpe de estado en Venezuela. Pese a que el ruido de los sables se hacía sentir a través de “la gran prensa” y las redes antisociales, me había propuesto escribir sobre un tema no relacionado directamente con los ataques imperialistas a los países insumisos del área; por ello, había escogido hacerlo acerca del pecado original de la Vieja Europa en Latinoamérica, pero por mucho que trato de escapar de temas ya abordados, la agresividad de los ataques imperialistas y la bien pagada desinformación me obligan a volver una y otra vez a la denuncia y la aclaración.

Aunque de hecho lo sucedido en Caracas el pasado día 30 de abril debemos considerarlo como un intento de golpe de Estado, por tratarse de una rebelión en la que participaron un grupo de militares -su número no sobrepasó los treinta uniformados- y civiles ultraderechistas que pretendían derrocar al gobierno constitucional, lo cierto es que los sublevados, carentes de un real apoyo que les permitiera hacerse del control de la base aérea de La Carlota, perseguían el fin de provocar un enfrentamiento entre militares que les permitiera fraccionar a las fuerzas armadas y, a la vez, que se produjeran muertes de civiles que achacarían a las fuerzas chavistas.

No lograron ninguno de esos dos objetivos. Sin excepción, las unidades militares y policiales del país se declararon y mantuvieron, en todo momento, leales al gobierno constitucional de Nicolás Maduro y todas ellas, incluyendo esa asediada base, estuvieron en estado de alerta en defensa de la Constitución y de la Revolución Bolivariana. [...]  Ver +


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Tío Sam está preocupado, contrariado, rabioso; yo también lo estoy.

El imperialismo está preocupado, contrariado, rabioso; no puede entender cómo fracasó en su intento de convertir el 23 de febrero en el llamado día D, en que la Revolución Bolivariana llegaría a su fin, después de anunciar al mundo, a todo bombo y platillo, que a Nicolás Maduro sólo le quedaban horas.

Estimaba el tío Sam que todo estaba perfectamente preparado: los militares venezolanos traicionarían masivamente, para que les fueran perdonadas sus posesiones patrióticas, y el pueblo se lanzaría a las calles para propiciar ese golpe de Estado y apoyar a mister Juan Guaidó, hombre por él escogido para autoproclamarse presidente “encargado” de Venezuela.

La realidad lo contradijo, después de varias reuniones del Consejo de Seguridad de la ONU el tío sufrió uno de sus tantos ataques de pataleta al no poder lograr que se aprobara una resolución que obligara a Venezuela a aceptar una “ayuda humanitaria” que nunca solicitó y que hubiese servido de disfraz para el inicio de una intervención militar. Ha tenido que aceptar, además, que el Secretario General de ese organismo internacional continuara recibiendo al Canciller venezolano, como lo que es, el representante legítimo del gobierno de ese país.

Por su parte, la Cruz Roja Internacional aclaró que no participaría en la entrega de los insumos que el gobierno de los Estados Unidos acumuló en la frontera colombo- venezolana para dar inicio al intervencionismo, pues a su juicio ellos no clasificaban como una “ayuda humanitaria”. [...]  Ver +

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Por las verdaderas democracias y contra el imperio.

En nuestro anterior número ya habíamos vaticinado que  “…venezolanos, nicaragüenses, bolivianos y cubanos no pueden esperar tranquilidad ni paz creadora en este 2019”; el primer mes del año confirmó plenamente esa apreciación.

En lo que a Cuba respecta, primero se supo que un “programa” de robo de cerebros que puso en práctica el entonces presidente George Bush, en 2006, y que derogó en 2017  como “regalo” de despedida Barack Obama, ahora trata de rehabilitarse para promover la deserción del personal médico cubano que presta sus servicios en países del tercer mundo, al concederle visas de entrada a los Estados Unidos y promesa de trabajo en ese país.

Días después, el Departamento de Estado de los Estados Unidos lanzó contra Cuba y el resto del mundo la amenaza de fortalecer el bloqueo económico, comercial y financiero al dar a conocer que estudia la aplicación del Título III de la extraterritorial Ley Helms-Burton, lo que conllevaría a que cualquier ciudadano estadounidense pueda reclamar ante las cortes de ese país propiedades confiscadas, con posterioridad al 1 de Enero de 1959, a cualquier ciudadano natural o jurídico sin distinción de nacionalidad, incluyendo los propios cubanos que residan en la Isla; ese derecho de reclamación incluiría a los  que después de esa fecha, Triunfo de la Revolución, abandonaron su país y se hicieron ciudadanos norteamericanos. [...]  Ver +


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Latinoamérica: el núcleo duro progresista se mantiene firme.

Momentos muy difíciles vivió Nuestra América en 2018 y el ya presente 2019 presagia mayores tensiones.

En 2018 los Estados Unidos consiguieron, aunque momentáneamente, su  más importante objetivo en Latinoamérica: detener el incipiente proceso de integración latinoamericana y caribeña, iniciado a principios de este siglo gracias al ascenso de fuerzas progresistas en el Continente.

Así, permanecen paralizadas y con peligro de desaparecer tanto la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), cuya VI Cumbre a realizarse el pasado año en San Salvador, no pudo  efectuarse por la falta de voluntad política de buena parte de sus miembros, como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), en la que seis de sus doce desgobiernos derechistas, que hoy sirven a los intereses del gran capital (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú), decidieron suspender su participación.

Los triunfos electorales de la extrema derecha en Brasil y Colombia vinieron a fortalecer la  turbulencia ultraderechista que amenaza con derribar a todo cuanto sea o parezca ser progresista, aplicar crueles medidas represivas y reinstaurar el más duro y cruel neoliberalismo, al estilo de las últimas décadas del pasado siglo.

Ya el gobierno de Jair Bolsonaro irradia odio más allá de las fronteras de Brasil. La política de discriminación y  xenofobia hacia la población indígena brasileña alcanzó connotación supranacional en voz del diputado Rodrigo Amorim, del oficialista Partido Social Liberal (PSL): “A quien le gusta el indio, que vaya a Bolivia, que, además de ser comunista, sigue presidida por un indio”. Para nada resulta casual este exabrupto ultraderechistamente xenófobo y es que con vistas a las elecciones presidenciales a celebrarse este año en Bolivia,  ya se reinició la guerra oculta contra el primer presidente indígena en Latinoamérica. [...]  Ver +

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Cuba: La vieja Europa se preocupa.

Una vez más la vieja Europa se subordina a los gobiernos estadounidenses.

Los herederos de Hitler, Mussolini, Franco y Salazar, los llamados partidos populares europeos y sus aliados derechistas, conservadores y liberales (que de tales no tienen nada), amenazan a Cuba con retroceder a 1996 en que uno de los más fieles lacayos del imperialismo norteamericano, el expresidente español José María Aznar, prácticamente impuso a Europa la llamada Posición Común sobre Cuba, destinada a acrecentar el bloqueo estadounidense contra la Isla, que en esos momentos fortalecían con la adopción de la ley Helms-Burton, para intentar estrangular a la Revolución Cubana y, en venganza, retornar al país a su pasado neocolonial.

Veinte años después de tomar el camino de la posición común, la Vieja Europa (aunque con mucho maquillaje sigue siendo la misma) hizo caso a las señales enviadas desde Washington por el entonces inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama, que después de reconocer que más de 55 años de agresiones no habían doblegado al pueblo cubano, inició una política de deshielo para intentar lograrlo a través del reblandecimiento ideológico (Ver  Obama: de La Habana a Buenos Aires. De Nuestra América. No. 77/  2016-04-01).

Así, con muy poca o ninguna originalidad, la Unión Europea (UE) urgentemente lo imitó e inició conversaciones con el gobierno cubano  para revocar la política por ella impuesta, sólo que entre conversaciones con Cuba y conciliábulos internos se le pasó la hora y no fue hasta mediados del pasado año 2017 que entró en vigor el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (ADPC), sustituto de la Posición Común. [...]  Ver +


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Brasil: Ya no hay margen de error.

¡Sí, estoy a favor de una dictadura!”.  El error de la dictadura fue torturar y no matar“. Cuando llegue a la presidencia, “quienes van a mandar en Brasil serán los capitanes”.

Según él, la pena de muerte y la castración química deben ser implantadas y para eliminar la delincuencia propone: “Primero desde un helicóptero se tiran volantes y folletos, dándoles seis horas a los delincuentes para entregarse y aleccionando la delación de los pobladores. Cumplido el plazo, si no se entregan los bandidos, se ametralla el barrio pobre desde el aire”.

Los policías no tendrían de que preocuparse: “…tendrán protección jurídica. Garantizada por el Estado, a través de una exclusión de punibilidad”.

Los negros “no hacen nada, no sirven ni para procrear” y los pueblos originarios están conformados por “indios hediondos, no educados y no hablantes de nuestra lengua“.

Las mujeres deben ganar menos porque se quedan embarazadas“, y algunas no merecen ni ser violadas, como dijo a la diputada del Partido de los Trabajadores, Maria do Rosário: “Yo no te violo porque tu no lo mereces. Eres muy fea.”

En su futuro mandato se eliminarán las escuelas de educación sexual y vetará cualquier intento de flexibilizar la ley del aborto.

Para que no queden dudas de su carácter misógino, practica con el ejemplo; fue acusado por su exesposa Ana Cristina Siqueira Valle de amenazas de muerte, la que ante el temor de ser asesinada huyó hacia Noruega con el hijo de ambos. Ha declarado: “Tengo cinco hijos. Cuatro fueron hombres, en la quinta tuve un momento de fragilidad y vino una mujer”. [...]  Ver +

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“Por el bien de todos, primero los pobres”, prometió Andrés Manuel  López Obrador.

Entre tantos importantes hechos acaecidos en las últimas semanas, en el ámbito latinoamericano, resalta sobremanera el triunfo electoral en México de Andrés Manuel  López Obrador (AMLO, como popularmente le llaman los mexicanos) y es que su próxima ascensión a la presidencia, el primero de diciembre, conllevará a nuevos replanteos geopolíticos internos e incluso a nivel continental.

¡México duele!; dije recientemente a un amigo mexicano y es cierto pues resulta en extremo doloroso que el país donde el pasado siglo tuvo lugar la primera revolución social del Continente se haya convertido en uno de los más desiguales -el 1 por ciento de la población acumula un tercio de las riquezas y el 10 por ciento acumula dos tercios-, violentos -más de 250 mil muertos y 37 mil desaparecidos durante los últimos doce años- y corruptos de Nuestra América.

Duele que el país al que su vecino del norte le arrebató más de la mitad de su territorio, sus gobernantes lo hayan entregado política y económicamente a ese mismo vecino imperialista y en calidad de lacayo lo hayan convertido en herramienta de agresión contra los gobiernos y movimientos progresistas hermanos.

Esas realidades colmaron la copa y condujeron a que en esta ocasión, después de haberle robado mediante el fraude la presidencia en dos ocasiones -2006 y 2012- la candidatura de López Obrador se convirtiera en el símbolo abrumadoramente mayoritario de un pueblo en lucha contra todos los males y lacras, por lo que le resultaba imposible a los poderes oligárquicos volver, por tercera vez consecutiva, a arrebatarle el triunfo electoral. [...]  Ver +


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Ganó Maduro ¿Algo cambia?

Todo ocurrió como se esperaba. Pese a todos los intentos para evitar que se efectuaran o por lo menos sabotearlos, el pasado 20 de mayo se realizaron los comicios presidenciales para el período 2019-2025 y, lo que es muy importante, dentro de la mayor normalidad.

También los resultados fueron los esperados; tras haber obtenido tres contundentes triunfos electorales en los últimos diez meses, el cuarto era predecible e igualmente resultó apabullante: el presidente Nicolás Maduro (Frente Amplio de la Patria) alcanzó el 68 por ciento de los votos, bien distante de los contendientes oposicionistas de derecha Henri Falcón con el 21 por ciento (Avanzada Progresista, Movimiento al Socialismo y Copei); Javier Bertucci, 11 por ciento (Esperanza Por El Cambio)  y Reinaldo Quijada 0,4 por ciento (Unidad Política Popular 89).

Contrario a lo que el imperialismo quiere hacer ver, la democracia en Venezuela continúa rompiendo récords que bien pudieran asentarse en el libro Guinness: veinticuatro procesos electorales en diecinueve años, de los cuales sólo en dos  fue derrotado el chavismo.

Igualmente,  la respuesta del imperialismo y sus acólitos a este último triunfo fue la esperada. Además de no reconocer los resultados, pocas horas después el gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, impuso nuevas sanciones económicas a Venezuela. Pese a haber sido invitada expresamente por el Consejo Nacional  Electoral de Venezuela para que enviara  una comisión de acompañamiento, la Unión Europea (UE) no aceptó concurrir alegando, a distancia, sin haber querido participar como observadora, y siguiendo el juego a los criterios de Washington y la dictadura mediática imperialista, que el proceso eleccionario carecía de “los estándares internacionales mínimos”; algunos de los gobiernos que integran la UE han a amenazar con la aplicación de sanciones, imitando al mandatario estadounidense. [...]  Ver +

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Ecuador: La traición sobre ruedas.

No caben dudas de que el más duro golpe recibido por el movimiento progresista suramericano en este siglo ha sido la traición del actual presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, a la llamada Revolución Ciudadana, cuyo artífice fue el expresidente Rafael Correa.

Aunque aún quedan por ver muchas de las consecuencias que acarreará tal derrota, su magnitud ya se hace sentir en el contexto de toda Latinoamérica.

Los diez años de gobierno de Rafael Correa, que por cierto culminó su mandato con un  índice de aprobación, según las encuestas, de un 62 por ciento, se caracterizaron por su apoyo, en todos los sentidos,  a la unidad de Nuestra América, la lucha contra la injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos latinoamericanos y caribeños y la búsqueda de la independencia económica.

Tras un largo período de sísmica inestabilidad socio-económica, bajo el gobierno de Rafael Correa, Ecuador duplicó su Producto Interno Bruto, los ingresos fiscales se destinaron mayoritariamente a los gastos sociales y la tasa de pobreza se redujo, según el Banco Mundial, de 36,7 en 2007 al 22,5 por ciento en 2014.

En política externa, las posiciones progresistas de Correa marcaron toda una positiva etapa; muestra de ello fueron la adhesión de Ecuador a la Alternativa Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA), su apoyo irrestricto a la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y a la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), organismos integradores de Nuestra América –quiérase o no en contraposición al panamericanismo representado por la Organización de Estados Americanos (OEA)-, así como su firme oposición a la presencia militar estadounidense en el área, demostrada con la exigencia de la salida de la base de Manta y el asilo diplomático otorgado a Julián Assange, lo que habla muy alto de su lucha en pro de la libertad de prensa, en momentos en que el imperialismo utiliza la dictadura mediática como uno de sus principales pilares de dominación. [...]  Ver +


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Colombia: lo que queda por ver.

Como el lector podrá apreciar, en este recorrido por el sur del Continente nos faltan por analizar cuatro países: los dos que resisten la ofensiva imperialista, Venezuela y Bolivia y además Ecuador y Colombia, que presentan características muy peculiares, aunque bien diferenciadas. Ahora nos referiremos a Colombia.

Con el asesinato de Jorge Eliezer Gaitán, en 1948,  la extremadamente reaccionaria oligarquía colombiana dejó bien sentado que el reformismo no se encontraba entre sus tácticas para mantener el poder y mucho menos el permitir políticas progresistas.

Posiblemente nunca se sabrá la cantidad exacta de víctimas como consecuencia de las guerras que han asolado ese país entre 1948 y la actualidad, primero en la llamada época de la violencia y después en la lucha contra el movimiento guerrillero, pero sobre todo como consecuencia del terror reaccionario. El propio presidente Juan Manuel Santos admitió  recientemente que durante los últimos cincuenta y dos años de conflicto, entre el ejército y las fuerzas guerrilleras, han sido afectadas más de 8 millones de personas.

Al respecto, el Registro Único de Víctimas recoge la existencia en ese período de tiempo de 983.033  homicidios, 165.927 desapariciones forzadas, 34.814 secuestros y, 7.134.646 desplazados.

Lo cierto es que en Colombia se efectuaron elecciones parlamentarias el pasado 11 de marzo y las presidenciales tendrán lugar el 27 de mayo -de ser necesaria una segunda vuelta, se efectuaría el 17 de junio- mientras se mantiene incumplido el sueño de paz, que tras los acuerdos entre el gobierno y las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo (FARC-EP) sólo alcanzan a cumplimentarse en un 18,3 por ciento, según el Observatorio de Seguimiento a la Implementación de los Acuerdos de Paz (OIAP). [...]  Ver +

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Nuevo punto de partida.

Como en los casos de Brasil y Chile –analizados en el número anterior-, para Argentina, Perú y Paraguay también resulta válido el que la lucha de masas, en las calles, frente a la represión, será determinante en futuros resultados electorales.

En cualquiera de esos cinco países quedó demostrado que sin transformaciones socio-económicas que conlleven cambios estructurales, no puede existir un verdadero gobierno progresista y que una mejoría tímida en la redistribución de las riquezas sólo es permitida por la derecha cuando transitoriamente conviene a sus intereses, que en casos contrapuestos pudieran ser el aumento de sus ganancias –momentos de crisis económica, a través de un mayor consumo de la población- o peligros en la manutención del poder.

Resulta imposible eludir que la lógica del capitalismo es la ganancia y que tras en retorno a la estabilidad del sistema, esa misma derecha que aceptó el reformismo –para aumentar ganancias y/o mantener el poder- se presenta como una ultraderecha, totalmente desenmascarada, aplica las recetas neoliberales y si fuese necesario reprime sin compasión.

Así sucedió en Brasil tras el reformismo del PT;  en Chile, con posterioridad al derrocamiento de la Unidad Popular y la instauración del fascismo neoliberal de Augusto Pinochet, el sistema capitalista ha alternado el gobierno entre neoliberalismo y reformismo –con la miopía o el consentimiento de sectores de izquierda- valiéndose de la engañosa democracia representativa que dibuja al reformismo como izquierda. [...]  Ver +


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Latinoamérica: se decantan posiciones.

Finalizó 2017 con un saldo desfavorable para las fuerzas progresistas latinoamericanas, lo que ha conducido a una relativa pérdida de espacio político y a un momentáneo triunfo del neoliberalismo, que hoy se intenta imponer sobre la historia, con los millones de  muertes provocadas por la miseria y  de cientos de miles de latinoamericanos asesinados durante las dictaduras militares de fines del pasado siglo.

Pero no por gusto hemos utilizado en este primer párrafo las palabras “relativa” y “momentáneo”. Relativa porque muchos de los espacios políticos perdidos no estaban regidos por una legítima izquierda y momentáneo porque,  liberadas de una engañosa y adormecedora pseudoizquierda, las fuerzas verdaderamente progresistas resurgirán con más fuerza,  gracias al rechazo que provocará en los pueblos una ultraderecha  totalmente desenmascarada, que les aplicará las recetas neoliberales en toda su intensidad y reprimirá sin compasión.

En Suramérica, los sectores más conservadores de la derecha lograron consolidar sus posiciones y  sobre todo constituir un frente oligárquico-imperialista para enfrentar a los verdaderos sectores progresistas del área que han preservado los espacios conquistados durante el primer decenio de este siglo.

Aunque pretendemos poco a poco hacer un apretado recuento de la actual situación política en Nuestra América,  dada su complejidad, nos vemos obligados a  escoger para ese análisis a la situación en  países o a temas que de una forma u otra repercutirán en el futuro próximo del área. En este caso, comenzaremos por Suramérica y dentro de ella vale la pena que valoremos  la situación política en Brasil y en Chile y, aunque no parezca lógico,  las coincidencias que en el futuro se presentarán en ambos escenarios políticos. [...]  Ver +

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Honduras: Que Nasralla no cruce la raya.

Por más de veinte días, hasta hoy 16 de diciembre, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ha guardado silencio ante el fraude y la represión y con un lenguaje bien distante de esos términos, tan comúnmente  por él utilizados para estigmatizar a los gobiernos progresistas, sólo se ha limitado a reconocer “irregularidades” durante la realización de los comicios en Honduras.

Aunque con apariencia de neutralidad, la parcializada posición del jerarca de la OEA a favor del actual presidente y aspirante a la reelección por el Partido Nacional,  Juan Orlando Hernández, se mantiene inamovible. Nada ha alterado el ya trazado guión ultraderechista y pro estadounidense: ni las muertes -que organismos defensores de los derechos humanos cifran en más de veinte-, ni las protestas callejeras -pese al implantado toque de queda-, ni la carta pública que la coalición a la que se le escamoteó el triunfo, “Alianza de Oposición Contra la Dictadura”, le dirigiera, en la que se denuncia el “extraño silencio” guardado por esa organización ante estos hechos, pese a que  sus propios observadores se pronunciaron -aunque diez días después de efectuadas las elecciones- sobre las “irregularidades” en los comicios.

“Lo peor de todo es que los organismos internacionales saben del robo. Ellos son cómplices del robo. La OEA y la Unión Europea se prestan para el robo”, aseguró el candidato a la presidencia de Honduras, Salvador Nasralla, el pasado día 10, al referirse al evidente y escandaloso fraude electoral, ejecutado ante la paciente “vista gorda”  de los observadores electorales de la OEA y la Unión Europea y la supuesta pasividad de esas “muy democráticas” organizaciones, que en sus informes dirigen tibias críticas contra Tribunal Supremo Electoral (TSE), a sabiendas que éste no es más que el brazo ejecutor de una “dictadura democrática” instalada en el país desde 2009 en que tuvo lugar el golpe de estado contra el presidente Manuel Zelaya y que se ha extendido durante los mandatos de Micheletti, Lobo y por último de Juan Orlando Hernández, que  en esta ocasión se postuló pese a que la  Constitución de Honduras prohíbe la reelección presidencial. [...]  Ver +


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Tabatinga: de temporal nada.

Tres mandatarios suramericanos serán juzgados por crímenes de lesa humanidad contra la naturaleza y traición contra los pueblos latinoamericanos y caribeños: el no electo presidente  brasileño Michel Temer, el peruano Pedro Pablo Kuczynski y quien no podía faltar, el colombiano premio Nobel de la paz, Juan Manuel Santos.

Crímenes de lesa humanidad contra la naturaleza por convertir a la Amazonia, bien llamada pulmón del planeta, en un polígono militar, con todo lo que de peligroso resulta contaminar ese rico espacio, con una superficie de casi siete millones de kilómetros cuadrados, y así poner en riesgo ese medio ambiente, las comunidades que lo habitan, su fauna y su flora.

Traición contra los pueblos latinoamericanos y caribeños por violar el acuerdo de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que en el 2014 declaró la región como zona de paz, acuerdo que en ese momento fue suscrito por todos los gobiernos del área y que hoy ignoran los Santos Temer Kuczynski.

Con el territorio brasileño como anfitrión, en la llamada triple frontera entre ese país, Colombia y Perú se efectuaron del 6 al 13 de noviembre los ejercicios militares “Operación América Unida” o “Amazonlog 17”, en los que participaron 120 efectivos peruanos, 150 colombianos, 1 550 brasileños y un número indeterminado del Comando Sur y la Guardia Nacional estadounidense , auxiliados por la Montana Air National Guard,  que desde Manaus, capital del estado de Amazonía, se ocupó de la transportación de personal y equipos, lo que equivale –al decir del periódico brasileño Zero Hora– a enseñar al enemigo a combatirnos en la selva amazónica. [...]  Ver +

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La Nica Act. Un nuevo capítulo de la Doctrina Monroe

En noviembre del pasado año 2016, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega,  del partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), se alzó con el setenta y dos por ciento de los votos en unos comicios en los que participaron seis aspirantes a ese cargo.

Mínimo destaque dio a ese hecho la “gran prensa”, algo lógico si tomamos en consideración que con esa contundente victoria se evidenciaba, en momentos en que el imperialismo arrecia su ofensiva contra los gobiernos progresistas latinoamericanos y caribeños,  la vigencia del camino emancipador que según algunos ideólogos burgueses se había cerrado tras la victoria electoral de la derecha neoliberal en Argentina  y el golpe de estado legislativo-judicial, contra la presidenta constitucional brasileña Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), en Brasil.

Como explicamos en De Nuestra América, en el pasado número 79, el fin del ciclo progresista iniciado a principios del siglo y la teoría de la existencia de una época de reflujo de la izquierda en Latinoamérica forman parte de las matrices de opinión que  en la guerra mediática tratan de imponer al mundo los ideólogos de la derecha, valiéndose de los gigantes de la desinformación.

Para explicar la arrolladora victoria electoral sandinista la “gran prensa” habría tenido que reconocer que tras el triunfo de la Revolución, el 19 de julio de 1979,  se inició un período de progreso socio-económico que Estados Unidos logró frenar al imponer a Nicaragua una guerra sucia en la que perdieron la vida miles de personas, lo que conllevó a que las elecciones de 1990 le resultaran adversas al FSLN; esos comicios se efectuaron en medio de la  conflagración, que a su vez motivó una profunda crisis económica,  y con un desalentador panorama internacional, caracterizado por la caída del campo socialista europeo. Así se inició un largo período de 16 años de gobiernos neoliberales que hasta el 2006 desangraron al país. [...]  Ver +